*  ¿Qué se sabe hoy en día sobre la tartamudez? La tartamudez y su manifestación, Diagnóstico

 1 La tartamudez y su manifestación

Se estima que alrededor de un 1% de la población adulta del mundo tartamudea. La mayoría tartamudea sin ninguna causa -  lo que se llama un trastorno idiopático.

Este tipo de tartamudez se manifiesta desde que el niño empieza a hablar hasta la pubertad. La mayoría empieza a tartamudear a la edad de dos a cinco años. Algunos niños dejan de tartamudear espontáneamente, mientras que otros consiguen dejarlo tras un breve tratamiento.

El 84% de todos los niños que tartamudean dejan de hacerlo. El resto necesita un tratamiento especializado y prolongado.

Hay tres veces más niños que niñas que tartamudean. Este desequilibrio en el reparto entre los sexos crece con la edad. El riesgo de empezar a tartamudear sin razón ninguna (“tartamudez idiopática”) es prácticamente igual a cero después de la pubertad. En personas de habla normal la tartamudez puede aparecer después de sufrir lesiones craneales o cerebrales en relación con hemorragia cerebral o infarto cerebral. La tartamudez puede desaparecer espontáneamente, o después de un tratamiento con prácticas del habla, y también, en algunos casos, si se drena el área lesionado después de, por ejemplo, una hemorragia cerebral o un tumor cerebral.

 

2.Diagnóstico

Las personas que tartamudean son concientes de ello. Esto significa que el diagnóstico sobre si se puede hablar de tartamudez o repeticiones normales sólo es actual durante el primer año que tartamudea un niño. Muchas veces resulta difícil distinguir entre tartamudez y habla desenfrenada (cluttering), lo cual tampoco es necesario en relación con el tratamiento de la tartamudez. En la mayoría de los casos, el habla desenfrenada forma parte del patrón de tartamudez, pero, a menudo, no resulta tan problemático como la tartamudez propiamente dicha.

La tartamudez en combinación con otras disfunciones funcionales o discapacidades, como por ejemplo dislexia o pares craneales, es importante poder determinar de dónde proviene cada aspecto para poder darle el tratamiento correcto y un pronóstico realista del resultado que se espera del tratamiento.

El estudio clínico embarca una evaluación del grado de tartamudez. Esto se hace a base de una grabación en vídeo de la persona que tartamudea.

Además, se estudian las evaluaciones que hace el propio paciente de los problemas que conlleva la tartamudez, usando un cuestionario con diferentes afirmaciones relacionadas con estos problemas.

Existen, además, distintos cuestionarios que se pueden utilizar durante el estudio. Dichos cuestionarios se centran en las opiniones propias de la persona respecto a la comunicación y a las estrategias para la solución de problemas.